El jardinero fiel


8.20 de la mañana. Miré el despertador y me indigné. Primero por el calor que hacía en mi cuarto, y después porque no podía creer estar escuchando, desde hacía un buen rato (pensando que era una horrible pesadilla), el taladrante sonido de la cortadora de pasto del jardinero, yendo y viniendo en la casa de al lado.

Pensé en bajar a decirle algo, y después me arrepentí. "No podés empezar a cortar el pasto a esta hora, macho. Hay gente que duerme", me pareció una excusa más que razonable. Después, me di cuenta de que si el tipo no arrancaba tan temprano con su trabajo, probablemente no llegara ese día a cortar en todas las casas que tenía que cortar y, por tanto, estaría "fallándole" a alguno de sus empleadores. Además de perjudicar sus propias finanzas, claro.

Alguien podría pensar "vos sos un bacán. ¿Hasta qué hora querés dormir un miércoles?". Y yo podría contestar "hasta la hora que se me cante. Laburo de noche". No es cierto, pero podría serlo. Y más allá de cualquier argumento a favor de los remolones, o en contra, lo que me molesta es eso de tener el descanso restringido. Está bien que el jardinero tenga que ganarse la vida (y cuanto antes empiece a laburar, más jardines cortará y más plata ganará), pero al final siento que somos nosotros los que les hacemos un favor a ellos, y no al revés.

Seguro que hay cosas peores, como padecer alguna enfermedad incurable o vivir en una isla con propensión a los terremotos, pero bueno... hoy no tengo una buena mañana.

Será que me quedé con sueño. Por ahí más tarde cambio de opinión y dejo de pensar como Baby Etchecopar.

No prometo nada.

2 comentarios:

Oscar Berg dijo...

Aprecio mucho tu comentario. Yo tengo un problema serio con los ruidos. Luego de bastante ir y venir logré que 2 vecinos pusieran collares anti-ladrido a sus perros. Todo cambió desde entonces y me siento mucho mejor. Sin embargo sigo pensando que el silencio se debe re-categorizar y promover mas conciencia sobre ello. Hay gente que toca bocina por cualquier cosa. Ni que hablar de las combis escolares que lo hacen para avisarle a "la patrona" que el nene debe salir para llevarlo al Cole. En fin: "el silencio es salud" dice el refrán y una de las cosas que mas aprecio de haber venido a Nordelta es salir del RUIDO infernal de Capital.

Verte dijo...

Señores, imagínense por un minuto cortar el pasto, todos los santos dias, en enero a las 11 y 20 de la mañana con 38 grados.
Arrancan temprano porque cuando pega el peor sol quieren terminar, y la verdad me parece lógico.
Abrazos

Publicar un comentario