Uno ha oído desde siempre hablar de las gallaretas. Cuando íbamos al campo de mi mujer, eran los pájaros que hacían ruidos raros en la laguna. Eran animales amistosos, simpáticos y graciosos. Pero, cuando llegamos a Nordelta, nos dijeron que estos lindos pájaros negros de pico amarillo se comían los panes de pasto. En casa los panes no llegaban a la laguna, y el alambrado lo pusimos desde el vamos así que nunca tuvimos ese tipo de problema. Eran las palomas nuestro mayor enemigo. ¡Si me habré despertado a la madrugada para espantarlas!
Después llegamos a leer en “La Voz de Nordelta” que se habían llevado un camión lleno de gallaretas para soltarlas en Escobar. También llegó la versión de que las gallaretas habían encontrado el camino de vuelta. Porque, aunque parezca, no son nada tontas.
Como no nos gusta juzgar por el qué dirán, y en nuestro barrio el pájaro que más abunda es la gallareta, cuando sobran migas de pan del asado, la diversión más grande es tirarlas al agua y ver cómo vienen en su busca, caminando por encima del agua en una imagen casi bíblica. No hay visita que se resista a ese espectáculo. Es más, me acuerdo que la primera vez que vinimos a Nordelta esa imagen fue una de las que más nos impactó, bichos de ciudad como éramos. Vinimos a conocer el terreno que unos amigos acababan de comprar, y cuando caminamos hacia el lago, toda una pandilla de gallaretas salió espantada de entre los lirios de la orilla, a ponerse a salvo de aquellos desconocidos. Esa carta de presentación no se consigue con ningún diseñador gráfico.
Cuando ya vivíamos acá, uno o dos años más tarde, nos suscribimos a un newsletter que prometía mantenernos informados de las novedades de la ciudad pueblo (y que lleva el mismo nombre de los pájaros protagonistas de esta entrada y que no pienso repetir). Como todos, al principio no teníamos muchos amigos acá y había muchas cosas que nos hubiéramos perdido si no hubiera sido por ese breve pero efectivo boletín que recibíamos semanalmente. Primero en papel, y después ya en una versión más ecológica, vía mail. Un día, por cuestiones laborales, Marcelo Cantón dejó de contarnos las novedades de Nordelta y lo extrañamos. Ahora por suerte volvió. Nos alegramos de la decisión, y seguiremos esperando con entusiasmo sus mails, para saber todo lo que no aparece en la revista oficial de este paraíso extraño (y artificial, podrán agregar algunos), pero paraíso al fin.

2 comentarios:
Y se fueron las Gallaretas!!! En Glorietas teníamos decenas, algunas con nombre propio de tan querendonas y hace unos meses desaparecienron. No queda ni una...¿alguien tiene idea de que les pasó o adonde fueron?
Ahora hay unos lindos patitos.
supongo que volveran dentro de unos dias.... pasen por mi blog: pescaennordelta.blogspot.com
Publicar un comentario